Tratamiento impositivo de la diferencia de cambio ante una eventual devaluación

El contexto económico, el cepo y una posible prolongación del default provocan incertidumbre cambiaria y reflotan los interrogantes respecto de la posibilidad de facturar en dólares y el tratamiento de las diferencias de cambio en el Impuesto a las Ganancias y en el IVA.
A partir de la Ley de Convertibilidad se puede facturar y cancelar operaciones en moneda extranjera. En la práctica, hoy en día el pago de las facturas en dólares es en pesos al tipo de cambio oficial.
También para los importadores, por ejemplo, que tienen que pagar facturas en dólares al exterior, se producen diferencias de cambio entre el momento de emisión de la factura y el efectivo pago.
Los siguientes puntos sobre el tratamiento impositivo de las diferencias de cambio fueron enumerados por Federico Costantino, de Auren:

  • En el Impuesto a las Ganancias de personas físicas, las diferencias de cambio están alcanzadas por rentas se tributan por el criterio de lo percibido (por ejemplo, intereses de préstamo o sueldos), ya que la ley grava la ganancia efectivamente cobrada por el contribuyente.

En caso de rentas que tributen por lo devengado (por ejemplo, alquileres) las diferencias de cambio originadas entre la fecha de devengamiento y la fecha de cobro generan ganancias exentas, según la ley.

Las diferencias de cambio generadas por la tenencia y venta de moneda extranjera se encuentran excluidas del objeto del tributo ya que no existe habitualidad en la persona física, lo mismo que la diferencia de cambio que pudieran generar préstamos en moneda extranjera efectuados por estos sujetos.

  • Las personas jurídicas tributan por la totalidad de sus rentas mediante el criterio de lo devengado, o sea que las ganancias o pérdidas de las empresas deben reconocerse más allá de que se cobren o paguen.

Las diferencias de cambio que se generen en cabeza de personas jurídicas entre el momento del devengamiento de la operación y la fecha del efectivo pago o cobro. Se encuentran alcanzadas por el impuesto en caso de ser ganancias, o resultan deducibles de ser pérdidas.

A su vez, el rendimiento por la tenencia y venta de moneda extranjera se encuentra alcanzado, al igual que las diferencias de cambio originadas por préstamos efectuados o tomados en moneda extranjera.

En caso de diferencias de cambio negativas por pasivos con sujetos vinculados del exterior, serán deducibles en la sociedad local en la medida que las condiciones de las deudas contraídas se encuentren pactadas como si fueran partes independientes, lo que deberá demostrarse con un estudio de precios de transferencia.

  • IVA. El anexo II de la Resolución General AFIP 1.415 permite facturar operaciones en moneda extranjera, estableciendo como requisito que el comprobante exteriorice el tipo de cambio utilizado. La Ley de Procedimiento Tributario también menciona esta posibilidad, aclarando que el monto debe ser convertido al equivalente en moneda de curso legal resultante de la efectiva negociación o conversión de los dólares.

Los contribuyentes que utilizan la factura electrónica se encuentran limitados por el sistema, que no permite facturar en dólares. Pero se puede pactar la emisión de una factura en pesos, equivalente a una determinada cantidad de dólares, y en caso de una eventual modificación en el tipo de cambio se ajusta la diferencia de precio.

En cuanto al tratamiento impositivo, si la operación se cancela con moneda extranjera, no se genera diferencia de cambio gravada, según el criterio de AFIP en el dictamen 24/1991. Pero si el cliente paga la deuda en pesos y se hubiera modificado el tipo de cambio aplicable, se habría generado una diferencia de cambio gravada en el IVA.

En el dictamen (DAL) 17/1981, la DGI opinó que las diferencias de cambio son consideradas como gastos financieros, porque el impuesto facturado ya fue ingresado por el contribuyente y, por lo tanto, ese importe pierde la naturaleza de tributo para transformarse en un crédito común derivado de la operación. Este criterio fue ratificado por el Dictamen (DAT) 31/2003.
A modo de ejemplo, para una factura de u$s 10.000 emitida a un tipo de cambio de $ 6 por dólar, el IVA es de u$s 2.100 o $ 12.600 y el total de la factura es de u$s 12.100,00 equivalentes a $ 72.600. Si en el momento de la cancelación el tipo de cambio es de $ 8 por dólar, el monto a pagar sería de $ 96.800 (equivalente a u$s 12.100 x $ 8) que contiene una diferencia de cambio de 24.200. La diferencia de cambio se calcula tanto sobre el neto gravado como sobre el IVA débito fiscal. A efectos de documentar esta diferencia de cambio deberá emitirse una nota de débito, a la cual corresponderá adicionar el IVA equivalente a $ 5.082 ($ 24.200 x 21%), de esta manera la deuda total en pesos es de $ 101.882 ($ 96.800 + $ 5.082) que equivalen a u$s 12.735,25; o sea, un monto en dólares superior a la deuda original.

FUENTE: ELCRONISTA

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