Ganancia Mínima Presunta no goza de buena salud

por HORACIO LÓPEZ (*)

Este gravamen, establecido a fines del año 1998, surgió como consecuencia de distintos postulados cuya veracidad siempre fue cuestionable.
Por ejemplo, la idea plasmada en el proyecto de elevación donde se menciona que “… el mantenimiento de un capital productivo requiere una rentabilidad mínima…” es una mentira que todo empresario puede refutar. Sería innumerable la lista de las fortunas que se han perdido detrás de negocios que no funcionaron aunque muchos de ellos mantenían un capital productivo dedicado a la actividad.
El fallo Hermitage S.A. (CSJN 15/06/2010) confirmó la idea de que la presunción debe ser relativa y, por lo tanto, admite prueba en contrario. Bajo este presupuesto el máximo tribunal consideró que, demostrada la inexistencia de una capacidad contributiva mínima el impuesto no puede ser aplicable.
Pero este tribunal fue aún mucho más contundente en la sentencia de Diario Perfil S.A. (11/02/2014) donde además de aplicar la doctrina Hermitage establece que no es necesaria una pericia o una prueba adicional cuando los estados contables y la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias también expone un quebranto. Estableciendo claramente que se vulnera el principio de razonabilidad, cuando se pretende alcanzar una ganancia mínima que no ha existido en aboluto.
Finalmente, la C.N.C.A.F. en la causa Sierras de Mazán S.A. (21/08/2014) identifica la situación del contribuyente mencionando que se trata de un proyecto que se encuentra en etapa de capitalización asumida por la empresa a fin de obtener condiciones óptimas de rentabilidad y no obtenía, en consecuencia, producción y, por lo tanto, tampoco utilidades en el período bajo análisis.
La Cámara menciona en forma muy atinada que no se observa el principio establecido por el legislador, es decir, que aquel que “mantiene un activo afectado a una actividad empresaria es porque, al menos, obtiene una rentabilidad que le permite su sostenimiento” desestimando, en consecuencia, la pretensión del Fisco.
Este breve resumen de jurisprudencia nos permite obtener como conclusión que el tributo no debe abonarse en aquello años en los cuales existe pérdida contable y quebranto impositivo, pero tampoco en aquellos años donde la empresa presenta pérdidas como consecuencia de estar en una etapa de preparación para obtener utilidades futuras.
La pregunta es, entonces, cuáles son los casos en los cuáles sí corresponde pagar el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta?

El Dr. Horacio López es socio de
Impuestos de EY Argentina

FUENTE: ELCRONISTA.COM

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